Mascarilla calmante con arcilla y avena – piel sensible

cosmética sólida

Quiero compartir mi receta favorita de mascarilla calmante. Es una receta para todo tipo de pieles, aunque la he formulado pensando en las pieles sensibles o con algún tipo de irritación.

¿Por qué las pieles sensibles se pueden beneficiar de esta mascarilla calmante? Las pieles sensibles, como todas, necesitan estar limpias, pero presentan reacciones más exageradas ante productos de limpieza y de cosmética en general. Por eso es importante que la limpieza sea suave, en ese caso la realizaremos con arcillas (purificantes) y harina de avena (calmante).

Ingredientes estrella para calmar la piel: avena + arcilla azul

Más abajo os cuento las cantidades y el paso a paso para que podáis hacer esta mascarilla calmante en casa. Es muy fácil de elaborar y le tendréis que dedicar pocos minutos.

Antes de nada, ya sabéis que yo trato de reducir al máximo los ingredientes y materias primas. Soy fan del minimalismo porque creo que aporta muchos beneficios y he tratado de aplicarlo también al cuidado de mi piel. Lo importante antes de mezclar ingredientes a lo loco es haber usado esos ingredientes por separado y después ir añadiéndolos en distintas fórmulas y observar el resultado que deja en nuestra piel.

La arcilla nos ayudan a limpiar nuestra piel sin agredirla y la liberan de impurezas y de puntos negros

A veces, menos es más. Incluso en cosmética, sí. Muestra de ello son las arcillas, materias primas maravillosas que nos ayudan a limpiar nuestra piel sin agredirla y la liberan de impurezas y de puntos negros en cuestión de minutos.

Esta mascarilla calmante la formulé para mi piel, que es mixta y sensible (la piel sensible no es un tipo de piel, OJO, sino un estado alterado de ésta). Esa sensibilidad en mi caso me lleva a tenerla deshidratada en algunas ocasiones (sí, nuestra piel puede ser grasa y tenerla deshidratada). Así que limpiarla suavemente resulta clave para que la piel no quede aún más desprotegida. Y es importante aplicar una crema o serum después de la limpieza.

Bueno, que yo venía a compartiros la receta. Dato IMPORTANTE: voy a expresarlo todo en proporciones o medidas, y que cada cual elija qué cantidad quiere hacer, normalmente para una sola persona bastaría con tomar como medida una cucharada de postre.

CANTIDADES PARA LA MASCARILLA FACIAL:

  • 1 medida de arcilla azul (yo la compro en https://www.cremas-caseras.es/)
  • 1 medida de arcilla blanca
  • 1 medida de harina de avena integral
  • Hidrolato de geranio (hasta conseguir la consistencia deseada, normalmente unas 3-4 medidas). Puedes usar cualquier otro hidrolato o una infusión. (Yo lo compro en https://www.jabonariumshop.com/)
  • OPCIONAL (para añadir un poco de nutrición, ideal para pieles secas): una medida de aceite vegetal, como aceite vegetal usaría aceites vírgenes (eso siempre) y suaves como el de almendra o el de girasol.

La avena nos aporta sus propiedades calmantes y la arcilla nos ayudará a limpiar y purificar la piel sin irritarla

Mezclamos todo bien hasta conseguir una pasta de la textura de un yogur. Aplicamos con los dedos o con una brocha limpia. En ese momento te transformas en pitufo por la arcilla azul. Dejamos entre 5-15 minutos. Tras ese tiempo se habrá quedado dura, aunque realmente no hace falta que se quede tirante porque puede irritarnos la piel y el resultado no va a ser mejor porque quede tirante.

Para evitarlo podemos usar un spray y aplicar agua cuando notemos que se está secando la mascarilla. Después la retiramos con agua tibia y haciendo círculos con los dedos. Podemos usar un disco de algodón o similar aunque no es necesario.

Después de retirar cualquier mascarilla debemos usar un tónico y una crema. Porque tras realizar una limpieza, la piel queda más expuesta y desprotegida y conviene que le aportemos nutrición e hidratación, además con la piel limpia los principios activos penetrarán más fácilmente.

Cuando yo uso esta mascarilla noto mi piel más elástica y sin puntos negros. Es increíble cómo limpia los poros. La arcilla actúa así, retirando impurezas pero de forma suave, sin irritar, como podría ocurrir usando jabones o detergentes fuertes.

Eso sí, cada piel es un mundo, hay que probar lo que nos va bien y lo que no, nadie va a saberlo mejor que nosotras. Así que os animo a experimentar (siempre con cabeza), incluid arcillas en vuestras rutinas porque son eficaces y baratas, más no se puede pedir. Contadme si ya usáis arcillas y cuál es vuestra favorita.


Puedes encontrar más recetas e información en este blog o en mi Instagram.

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